
Me trae el mar
con su espuma,
ese olor único
por naturaleza,
y se impone ante mí
con su magnificencia.
Suave.
Susurros constantes.
Gaviotas distantes.
Fuerte.
Nadie es ciego
ante su presencia.
Me da paz
y también me enseña.
En mi mente
construyo castillos,
que luego el viento
me los vuela.
Me aclara,
me suaviza,
y mi silencio respeta.
Y solo él
tiene el poder
de cambiar a mi existencia,
como a una almeja
que con la orilla indicada acierta.
Sol Gutiérrez

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