
Gracias por no haberme dado nada,
Por no preocuparte nunca por mí.
Muchas gracias por tus silencios
que me ayudaron a “incomprenderte”
en cada momento, a cada instante,
siempre un poco más.
Gracias por el cariño ausente,
por los abrazos que perdiste,
por las noches que me diste,
en donde como un mendigo
suplicaba por tu calor.
GRACIAS.
Porque gracias a vos
he descubierto,
la maravillosa persona que soy,
mi paciencia extrema,
y la incansable capacidad
en el arte de amar.
Gracias por haberme tratado
como jamás he merecido.
Gracias por abrirme los ojos:
Hoy me di cuenta,
que sos lo peor que conocí!
Serás pasado.
Serás una parte en mi vida,
y yo…, siempre agradecida,
te doy las gracias y te digo ADIOS!
Sol Gutiérrez











