
Nada duele tanto, como el dolor de la mentira. Se siente como una puñalada, se siente el frio recorrido por la carne, por el interior. Se pierde la admiración hacia el otro, y te lleva a un lugar, como un pantano, del que no podes salir.
La acción de mentir se vuelve una tarea complicada, porque quien la realiza debe esforzarse para sostener esa mentira, y para que ningún detalle muestre cual es la realidad, creo que hasta termina creyéndose la propia mentira, y en consecuencia, mintiéndose a uno mismo. Debe esforzar su memoria, rebobinar, y volver a poner play.
“Mentime que me gusta”. Una frase un tanto escuchada y nombrada por los cómicos. No creo que personas con un mínimo de salud mental, disfruten del engaño diario, que se deleiten comprando buzones, o descubriendo que lo que veían blanco, hoy se ha vuelto negro.
“Me vendieron gato por liebre”. Hay seres ingeniosos, con alma de comerciantes, que estudian el deseo del otro, lo que el otro quiere recibir y escuchar, y así arman su estrategia para poner en acción el engaño. Se sienten importantes, majestuosos, “piolas” (como se suele decir!), pero no saben que las mentiras, como las mariposas, mueren, viven poco, no existe mentira que se puede sostener, ya sea por el que la realiza, como para el receptor. La mentira se huele en el ambiente. Siempre el universo envía señales para ser descubiertas. Hay quienes toman esas señales, y otros que se vuelven ciegos para no ver, porque no tienen la valentía de desenmascarar al mentiroso. Porque desenmascarándolo, llega el fin.
“Yo nunca miento.” Esa es la frase más mentirosa que puede existir. Quien no le dijo a una cajera, pidiendo cambio, que no tenia; quien no le dijo a un indigente pidiendo monedas que no tenia; quien no le dijo a su mami, se me quema la comida, para que deje de hablar?? La mentira, a veces, es una herramienta necesaria para safar, y usada poco, y en su justa medida, no hace daño a los demás. El tema es cuando lastima.
“Mentiras piadosas.” Claro que existen, y son justamente, las que intentan no dañar a los demás, que en cierta forma, limitan al otro de su libre elección, porque aunque la verdad duela, no deja de ser verdad. Como diría Serrat “Nunca es triste la verdad”
“El problema no es que mientas, el problema es que te creo”, dice Arjona en una de sus canciones. Vuelvo a reiterar, la mentira se huele, tiene olor, se observa en los ojos del mentiroso, quien a su vez, no confía en nadie, porque teme recibir lo mismo que ofrece.
Para cerrar dejo una frase que me enseño Graciela Roisecco, mi profesora de filosofía, y que dicha frase se transformo en el pilar de mi vida: “Lo que me preocupa no es que me hayas mentido, sino que, de ahora en adelante, ya no podré creer en ti.” Friedrich Nietzsche (1844-1900) Filosofo alemán.
SOLO DICIENDO LA VERDAD SE CONSTRUYE CON CIMIENTOS FIRMES, SINO, NADA PUEDE SOSTENERSE.
Sol [sincera] Gutiérrez