
No me llames.
No aparezcas.
No resurjas
de las cenizas
como el ave Fénix.
No abras los puntos
de mi corazón roto,
que con mis pocos
conocimientos de bordado,
hice un zurcido
y quedo remendado.
No golpees mi puerta,
por favor, no aparezcas!
Paso el tiempo
pero aun
no termine la tarea,
no pude hacerlo.
No.
Aun no te olvide!
Sol Gutiérrez

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