
Sin más palabras que un adiós,
y dándome la espalda,
aquella espalda que fue
el puerto de mis noches pasadas.
Sin más palabras,
que “todo ha terminado”,
te marchas.
-Porque son las cosas de la vida! –
Ahora hablas y filosofas
acerca de excusas ordinarias.
Una daga se incrusto
en el centro de mi pecho,
y la sangre, invisible,
cubre mi dolorido cuerpo.
Todo termino.
No existe mayor dolor!
Y siento que me muero,
cuando al momento despierto,
y descubro…
que solo fue una pesadilla!
Sol Gutiérrez

No hay comentarios:
Publicar un comentario