Cuando te tengo,
ansió mi preciada soledad.
Cuando en mi cama no estás,
busco el sonido de tu aliento.
Y si me despierta en sueños,
el roce de tu cuerpo,
tomo distancia
para no sentir tu calor.
Si cuando amanezco te veo,
feliz y sonriente,
prefiero perderte,
a tener que exponerme
a la posibilidad,
de cumplir sentencia
por ser el culpable
de borrar tu sonrisa.
Si no estás, te deseo.
Si te entregas, te temo.
Si te vas, te persigo,
y si vuelves, me escaparé.
En esta dualidad
sin sentido,
controversia constante,
quiero vivir
para preguntarme:
¿ Que estás haciendo conmigo?
Sol Gutiérrez
martes, 17 de febrero de 2009
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