
Hoy, de nuevo, ensayo.
Aprender poco a poco
a decir adiós sin que quede
una veta de tristeza,
a colgar como se cuelga
cuando termina
cualquier conversación.
Y cada vez me es más fácil
colgar mi ropa
y ordenar mis polleras,
colgarme una sonrisa
a pesar de esos días
de cansancio y poco humor,
colgar el vestido,
aunque es más cómodo,
guardar el pantalón,
colgar un cuadrito
despues de mi poco aprendizaje,
con el taladrador,
colgar un aviso
en cualquier pizarrón...
pero no hay manera
de que me sea fácil
colgar el teléfono
después de oír tu voz.
Sol Gutierrez

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